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NUEVAS COORDENADAS | Un podcast para la Mujer Migrante

Un podcast en español de Juliana Escovar y Lunova Coaching para mujeres migrantes. En episodios cortos conecto la investigación sobre psicología de la migración e identidad profesional con lo que vivimos al empezar de nuevo en otro país: la confianza, el sentido de pertenencia, el duelo migratorio y las transiciones de carrera. Aquí encontrarás cada episodio con su transcripción y las fuentes de las que hablo.

Episodio 7 | Vasalisa la Sabia: lo que llevamos con nosotras cuando migramos

21 de octubre de 2026 · 13 minutos

Último episodio de la serie inspirada en Mujeres que corren con los lobos. A partir del cuento de Vasalisa la Sabia hablo de la experiencia y el criterio que siguen viajando con nosotras cuando migramos, de la autoeficacia según Albert Bandura y de cómo distinguir entre lo que necesitamos aprender, lo que necesitamos cambiar y las barreras que no dependen de nosotras.

Ver transcripción y fuentes

Episodio 7. Vasalisa la Sabia: lo que llevamos con nosotras cuando migramos. Este capítulo está inspirado en Mujeres que corren con los lobos, de Clarissa Pinkola Estés, y es el último episodio de la serie que estamos haciendo sobre este libro.

Empecemos.

Introducción: entrar en un mundo desconocido

Cuando llegué a Canadá, yo tenía 35 años y había muchas cosas que sabía hacer. Tenía experiencia profesional, había construido una carrera y estaba acostumbrada a desenvolverme con independencia. Pero al llegar a un nuevo país descubrí que muchas de las cosas que antes hacía con naturalidad ahora requerían un esfuerzo consciente: hablar en otro idioma, comprender las normas de un entorno profesional diferente, aprender cómo funcionaba el mercado laboral, construir nuevas relaciones. Y recuerdo que esa sensación de tener una trayectoria detrás de mí y, al mismo tiempo, sentir que estaba comenzando de nuevo era algo que me pesaba.

Y creo que una de las experiencias más desconcertantes de migrar es precisamente esa: encontrarnos en situaciones donde nuestras capacidades siguen existiendo, pero ya no sabemos muy bien cómo utilizarlas.

Hace poco volví a pensar en esto mientras estaba leyendo el capítulo 3 de Mujeres que corren con los lobos, de Clarissa Pinkola Estés. En este capítulo la autora explora un antiguo cuento ruso llamado Vasalisa la Sabia. Es una historia sobre una joven que debe entrar en un bosque desconocido y aprender a confiar en su propio criterio para encontrar el camino. Y mientras la leía, encontré varias conexiones con lo que significa construir una vida en otro país.

El cuento: Vasalisa y la muñeca en el bolsillo

La historia comienza cuando Vasalisa es todavía una niña. Su madre está gravemente enferma y, antes de morir, le entrega una pequeña muñeca. Le pide que la conserve, que la cuide y que, cuando necesite orientación, le dé algo de comer y escuche sus consejos.

Después de la muerte de su madre, el padre de Vasalisa vuelve a casarse, pero su madrastra y sus hermanastras la tratan con mucha crueldad. Un día, cuando el fuego de la casa se apaga, la envían al bosque para conseguir una nueva llama.

En lo profundo del bosque vive Baba Yaga, una anciana temible que habita una cabaña sostenida sobre patas de gallina y rodeada de una cerca de huesos. Vasalisa tiene miedo, pero necesita conseguir el fuego. Así que se adentra en el bosque llevando consigo la pequeña muñeca que su madre le dejó.

Cuando finalmente llega a la cabaña, Baba Yaga acepta darle el fuego, pero le exige completar varias tareas. Debe limpiar la casa, preparar la comida y separar enormes cantidades de granos y semillas. Son trabajos que parecen imposibles de terminar en el tiempo disponible.

Vasalisa se siente muy abrumada, pero recuerda a la muñeca. La saca de su bolsillo, le ofrece un poco de comida y le pide orientación. Y mientras Vasalisa descansa, la muñeca la ayuda a completar todas las tareas. Durante su estancia, la joven también debe aprender cuándo hacer preguntas, cuándo guardar silencio y cómo relacionarse con aquella figura poderosa e impredecible.

Finalmente, Baba Yaga le entrega una calavera iluminada por el fuego para que pueda regresar a casa. Vasalisa sale del bosque llevando consigo aquello que había ido a buscar, pero también ha atravesado una experiencia que le ha exigido desarrollar nuevas formas de actuar y de decidir.

La muñeca: lo que seguimos llevando con nosotras

En su interpretación del cuento, Clarissa Pinkola Estés presenta la muñeca como un símbolo de la intuición, de esa capacidad de escuchar una forma de conocimiento interior que necesita atención y cuidado.

Me interesa explorar esa imagen desde la experiencia migratoria, porque cuando migramos dedicamos una cantidad enorme de energía a aprender todo lo que todavía no sabemos: cómo funciona el sistema, qué esperan los empleadores, cómo comunicarnos, qué habilidades necesitamos desarrollar. Y en medio de tantas exigencias nuevas, podemos empezar a perder de vista todo lo que ya hemos aprendido a lo largo de nuestra vida.

Pienso especialmente en las mujeres que llegan a otro país después de haber construido una trayectoria profesional. Mujeres que han liderado equipos, que han resuelto problemas complejos, desarrollado proyectos o tomado decisiones importantes, y que, al encontrarse en un mercado laboral diferente, comienzan a cuestionar sus capacidades.

Aquí encuentro una conexión con el concepto de autoeficacia, desarrollado por el psicólogo Albert Bandura. La autoeficacia se refiere a las creencias que tenemos sobre nuestra capacidad para organizar y realizar las acciones necesarias para alcanzar determinados resultados. Esas creencias pueden variar según el contexto. Podemos sentirnos muy capaces en un entorno conocido y experimentar inseguridad cuando enfrentamos situaciones nuevas.

Esto no significa necesariamente que nuestras capacidades hayan desaparecido. Puede significar que todavía estamos aprendiendo cómo utilizarlas en circunstancias diferentes.

Por eso, cuando pienso en la muñeca de Vasalisa, pienso en nuestra experiencia acumulada. En los conocimientos, nuestros valores, las habilidades y los aprendizajes que siguen siendo parte de nosotras después de migrar, aunque el nuevo entorno todavía no sepa reconocerlos, y aunque en ocasiones nosotras mismas tengamos dificultad para hacerlo.

Baba Yaga: aprender a distinguir

Hay otro elemento del cuento que me parece especialmente interesante. Baba Yaga no es una figura sencilla. Es amenazante, es exigente, es impredecible, pero también posee conocimientos y recursos que Vasalisa necesita.

En la interpretación de Estés, las tareas que enfrenta la joven están relacionadas con el desarrollo de su discernimiento. Una de ellas consiste en separar diferentes tipos de granos y semillas. Y creo que esa imagen puede ayudarnos a reflexionar sobre algo importante durante la migración. Y esto es aprender a distinguir entre lo que necesitamos cambiar, lo que necesitamos aprender y aquello que no depende de nosotras.

Cuando una mujer migrante no consigue empleo, por ejemplo, pueden intervenir muchos factores. Quizás necesita aprender a comunicar mejor su experiencia profesional en el nuevo mercado. Quizás necesita desarrollar una red de contactos. Quizás existen diferencias entre las competencias que posee y las que exige una posición. Pero también puede estar enfrentando barreras relacionadas con el reconocimiento de sus credenciales, con prejuicios o con discriminación.

Y distinguir esos factores es fundamental, porque cuando no logramos identificar qué está ocurriendo, podemos terminar interpretando cada dificultad como una señal de insuficiencia personal. Empezamos a pensar que no somos suficientemente buenas, que nuestra experiencia no vale o que tenemos que comenzar completamente desde cero.

Y este discernimiento nos invita a examinar esas conclusiones con más calma, a preguntarnos qué evidencia tenemos, qué información nos hace falta y qué posibilidades están realmente a nuestro alcance. También nos permite reconocer cuándo necesitamos apoyo, cuándo debemos aprender algo nuevo y cuándo estamos frente a una barrera que no podemos resolver individualmente.

Alimentar a la muñeca: recuperar nuestro criterio

Hay un detalle del cuento que me parece especialmente hermoso. La muñeca necesita ser alimentada. Vasalisa no puede simplemente guardarla en el bolsillo y olvidarse de ella. Tiene que prestarle atención.

Y creo que esa imagen ofrece una reflexión interesante aquí. En medio de las exigencias de adaptarnos a un nuevo país, ¿cuánto espacio dedicamos a reconocer nuestra propia experiencia? ¿Cuándo fue la última vez que nos detuvimos a pensar en las capacidades que hemos desarrollado? ¿O en las decisiones difíciles que ya hemos sabido tomar? ¿O en los valores que queremos conservar mientras construimos nuestra nueva vida?

Para mí, alimentar simbólicamente a esa muñeca significa mantener una relación consciente con nuestra historia y con nuestro criterio. También significa reconocer que nuestra experiencia previa no contiene todas las respuestas. La intuición puede ayudarnos a identificar lo que sentimos y lo que consideramos importante, pero necesitamos contrastarla con información, con reflexión, con aprendizaje.

Vasalisa escucha a su muñeca, pero también observa, actúa y aprende mientras atraviesa el bosque. Y esa combinación me parece relevante para quienes migramos. Necesitamos apoyarnos en lo que sabemos, pero también permanecer abiertas a lo que todavía tenemos que descubrir.

Reflexión final: la sabiduría que viaja con nosotras

Cuando pienso en mi propia experiencia migratoria, reconozco cuánto tuve que aprender después de llegar a Canadá. Tuve que comprender un nuevo entorno profesional, desarrollar otras formas de comunicarme y construir una carrera completamente diferente.

Pero también reconozco que muchas de las capacidades que me ayudaron durante esa transición ya venían de mi vida anterior: de mi formación profesional, de la experiencia que había adquirido, de mi manera de analizar problemas, de comunicarme y de las decisiones que había tomado durante años, que seguían formando parte de mí. No siempre sabía cómo utilizarlas en el nuevo contexto, y algunas tuvieron que ser descubiertas para poder evolucionar. Pero ellas estaban ahí.

Quizás por eso me gusta tanto la imagen de Vasalisa caminando por el bosque con su pequeña muñeca en el bolsillo. Porque nos recuerda que, incluso cuando entramos en un mundo desconocido, seguimos llevando una historia con nosotras. Una historia que puede ayudarnos a comprender nuestras capacidades, a reconocer nuestros valores y a tomar decisiones.

Entonces aquí quisiera dejarte con tres preguntas. Primero, ¿qué conocimientos o capacidades de tu vida anterior has dejado de reconocer desde que migraste? Segunda, ¿qué situación estás enfrentando hoy que requiere distinguir entre una barrera externa y algo que sí puedes aprender o desarrollar? Y, por último, ¿cómo podrías escuchar con mayor atención tu propio criterio mientras sigues aprendiendo a desenvolverte en este nuevo entorno?

Quizás una de las tareas más importantes de una transición sea precisamente esa: aprender a integrar lo que ya sabemos con lo que todavía necesitamos descubrir, sin perder de vista la historia que nos ha traído hasta aquí.

Si algo de lo que conversamos hoy conectó con tu propia experiencia y estás atravesando un momento de cambio personal o profesional después de migrar, quiero invitarte a conocer Lunova Coaching. Acompaño a mujeres migrantes que están buscando claridad, reconectando con sus capacidades y explorando qué quieren construir en una nueva etapa de sus vidas. Puedes encontrar más información sobre mis programas de coaching en lunovacoaching.com.

Gracias por acompañarme en esta reflexión y en esta serie de Mujeres que corren con los lobos. Yo la he disfrutado inmensamente, y espero que ustedes también. Nos escuchamos en un próximo episodio de Nuevas coordenadas, un podcast de Lunova Coaching.

Fuentes

Pinkola Estés, C. (1992). Women who run with the wolves: Myths and stories of the wild woman archetype. Ballantine Books. Capítulo 3, "Nosing out the facts: The retrieval of intuition as initiation".
El capítulo donde la autora interpreta el cuento de Vasalisa la Sabia y presenta la muñeca como símbolo de la intuición.

Bandura, A. (1997). Self-efficacy: The exercise of control. W. H. Freeman.
La obra de referencia sobre la autoeficacia, entendida como las creencias sobre la propia capacidad para organizar y realizar las acciones necesarias para lograr determinados resultados.

Berry, J. W. (1997). Immigration, acculturation, and adaptation. Applied Psychology, 46(1), 5–34. https://doi.org/10.1111/j.1464-0597.1997.tb01087.x
Lectura complementaria, no citada en el episodio. Presenta un marco para entender cómo las personas migrantes se adaptan a una nueva cultura y qué factores influyen en ese proceso.

Episodio 6 | El patito feo: ¿a dónde pertenecemos cuando migramos?

21 de octubre de 2026 · 12 minutos

Segundo episodio de la serie inspirada en Mujeres que corren con los lobos. A partir del cuento de El patito feo hablo de la necesidad de pertenecer, de lo que cambia en nuestras relaciones cuando migramos, de cómo podemos sentirnos parte de más de un lugar a la vez y de cuánto necesitamos cambiar para encajar.

Ver transcripción y fuentes

Episodio 6. Dos hogares, una vida: ¿a dónde pertenecemos cuando migramos? Este episodio es parte de la serie Mujeres que corren con los lobos, una lectura desde la experiencia migratoria.

Hoy quiero dedicar este episodio a una de mis amigas de toda la vida, Catalina Delgado. Fue ella quien me animó a leer Mujeres que corren con los lobos, y con quien he compartido también este camino de la migración, aunque desde países distintos y con experiencias diferentes. Cata, gracias por las reflexiones, por inspirarme y por tantos años de amistad. Este episodio existe, en buena parte, gracias a ti.

Empecemos.

Introducción: la experiencia de tener dos hogares

Hay algo que me sucede cada vez que viajo a Colombia: desde el momento en que llego, siento que estoy en casa. Hay una familiaridad difícil de explicar. Está en el idioma, en los acentos, en las conversaciones, en el humor, en la comida, en la manera de relacionarnos y en las personas que me encuentro. Son cosas que simplemente entiendo, sin tener que pensarlas demasiado. Yo me reconozco en ese entorno.

Colombia es el país donde nací, crecí, estudié y construí mi primera carrera profesional. Allí están mi familia, mis amigos, mis recuerdos y una parte muy importante de mi historia.

Pero llevo más de ocho años viviendo en Canadá, y Canadá también es mi hogar. Aquí están mi esposo, mis mascotas, mi casa y la vida que he construido durante estos años. Aquí he desarrollado nuevas relaciones, he cambiado de profesión y he descubierto aspectos de mí misma que probablemente no habría conocido si nunca me hubiera ido de Colombia.

Y, sin embargo, hay algo que me sigue pasando. Cuando estoy en Canadá, extraño a Colombia. Y cuando estoy en Colombia, extraño a Canadá. A veces me pregunto cómo es posible sentir que pertenecemos a dos lugares y, al mismo tiempo, experimentar la ausencia de uno de ellos.

Hace poco encontré una conexión entre esta experiencia y uno de los relatos que Clarissa Pinkola Estés analiza en su libro Mujeres que corren con los lobos: el cuento de El patito feo.

El cuento: la búsqueda de un lugar al que pertenecer

Seguramente has escuchado mencionar este cuento de Hans Christian Andersen, pero quiero recordar su historia.

Todo comienza cuando una mamá pata espera que nazcan sus crías. Los huevos empiezan a romperse y aparecen pequeños patitos. Sin embargo, hay uno más grande que tarda mucho más en abrirse. Cuando finalmente nace, todos notan que este es diferente. Es más grande, tiene otro aspecto y no se parece a sus hermanos.

Los animales de la granja comienzan a rechazarlo. Se burlan de él, lo picotean y lo tratan como si hubiera algo malo en su apariencia. Incluso su propia familia termina rechazándolo. El pequeño pájaro no comprende qué tiene de malo ser como es. Finalmente, decide marcharse.

Comienza entonces un largo recorrido buscando un lugar donde pueda vivir tranquilo. Encuentra otros animales y distintos lugares, pero continúa enfrentando rechazo y soledad. Llega el invierno y tiene que sobrevivir al frío y a condiciones muy difíciles.

Un día observa unas aves hermosas, de largos cuellos blancos. Son cisnes. Él siente una profunda admiración por ellas, aunque todavía no comprende por qué. Cuando llega la primavera, vuelve a encontrarse con aquellos cisnes. Se acerca con temor, acostumbrado a que los demás lo rechacen. Pero entonces, al inclinar la cabeza hacia el agua, descubre su reflejo. Él también es un cisne. Por primera vez encuentra a otros que se parecen a él y que lo reciben sin rechazarlo por su apariencia.

En su interpretación del cuento, Clarissa Pinkola Estés explora el dolor de sentirse diferente, la experiencia del exilio y la necesidad de encontrar una comunidad donde podamos ser reconocidas.

Hay algo en esta historia que me recuerda la experiencia de migrar. Cuando dejamos nuestro país, también nos alejamos de un entorno donde muchas personas conocían nuestra historia y compartían nuestras referencias culturales y sociales. Llegamos a otro lugar donde necesitamos aprender nuevas formas de relacionarnos y de construir vínculos.

La psicología de la pertenencia: necesitamos sentirnos conectadas

En 1995, los psicólogos Roy Baumeister y Mark Leary publicaron un trabajo que plantea que la necesidad de pertenecer es una motivación humana fundamental. Las personas necesitamos establecer y mantener relaciones significativas y relativamente estables. Necesitamos sentirnos conectadas, aceptadas y reconocidas.

Y la migración puede transformar profundamente esas relaciones. Aunque podamos mantener contacto con nuestra familia y con nuestros amigos, la experiencia cotidiana cambia. Ya no estamos presentes en todas las reuniones familiares, los cumpleaños, las celebraciones espontáneas o los pequeños acontecimientos del día a día.

Mientras tanto, en nuestro nuevo país necesitamos construir relaciones, conocer personas, desarrollar confianza y encontrar espacios donde podamos sentirnos parte de una comunidad. Y eso puede tomar tiempo.

También puede ocurrir algo más sutil. Podemos estar rodeadas de personas y, aun así, sentir que ciertas partes de nosotras no terminan de ser comprendidas.

Pienso, por ejemplo, en lo que significa comunicarnos en un segundo idioma. Cuando llegué a Canadá, tuve que aprender nuevas maneras de expresarme, profesional y personalmente. Había momentos en los que no podía comunicar mis ideas con la misma espontaneidad con la que lo hacía en español. Y no era solamente un tema de vocabulario. También estaba aprendiendo otras formas de participar en conversaciones, de expresar opiniones y de construir relaciones.

Hay una comodidad particular en compartir un idioma, ciertas referencias culturales y un sentido del humor; en no tener que explicar constantemente lo que queremos decir. Y creo que esa familiaridad también forma parte de nuestra experiencia de pertenencia.

Dos hogares: una identidad que atraviesa fronteras

En los estudios sobre migración existe un concepto que ayuda a comprender esta experiencia: el transnacionalismo. Este enfoque reconoce que las personas migrantes pueden mantener relaciones, prácticas culturales y vínculos significativos con más de un país simultáneamente. Migrar no necesariamente implica romper nuestra relación con el lugar de origen. Podemos construir una vida en otro país y seguir profundamente conectadas con nuestra cultura, nuestra familia y nuestra historia.

También existe un concepto en psicología llamado apego al lugar. Se refiere a los vínculos emocionales que desarrollamos con determinados espacios a partir de nuestras experiencias, relaciones y recuerdos.

Y creo que ambos conceptos, juntos, ayudan a explicar lo que yo siento. Cuando pienso en Colombia, pienso en mi familia, en mi infancia y en las personas que me conocen desde hace muchos años. Pero cuando pienso en Canadá, también encuentro recuerdos, relaciones y experiencias que forman parte de quien soy hoy. Aquí he construido otra etapa de mi vida. Ambos lugares tienen mucho significado para mí, y ambos pueden sentirse como mi hogar.

Quizás por eso resulta tan difícil responder una pregunta aparentemente sencilla: ¿dónde está tu hogar? Porque, para algunas personas, la respuesta puede incluir varios lugares.

El deseo de encajar: ¿cuánto necesitamos cambiar?

Quisiera regresar por un momento al cuento del patito feo. Durante buena parte del cuento, los demás interpretan su diferencia como algo negativo. Y esto me lleva a pensar en una pregunta que puede aparecer cuando migramos: ¿cuánto necesitamos cambiar para sentir que pertenecemos?

Adaptarnos a una cultura diferente puede ser enriquecedor. Aprendemos nuevas formas de comunicarnos, desarrollamos nuevas habilidades y ampliamos nuestra manera de comprender el mundo. Pero también podemos empezar a observarnos constantemente: cómo hablamos, si pronunciamos correctamente una palabra, si entendimos una expresión que nos dijeron, si nuestro comportamiento es apropiado. Y cuando esa vigilancia se vuelve constante, puede afectar nuestra espontaneidad.

Además, la pertenencia no depende únicamente de nuestros esfuerzos. También depende de cómo nos recibe el entorno. Podemos intentar integrarnos y, aun así, enfrentar prejuicios, discriminación o barreras culturales. Por eso, construir pertenencia es una experiencia en la que también participan las comunidades que nos reciben.

Reflexión final: pertenecer a más de un lugar

Hay una diferencia entre el final del cuento y nuestra experiencia migratoria que me parece importante. El patito feo encuentra finalmente a los cisnes y descubre una comunidad donde es reconocido. Pero quienes migramos no necesariamente estamos buscando un único lugar al que pertenecer. A veces estamos aprendiendo a vivir con varias pertenencias simultáneamente. Y quizás esas pertenencias tampoco tienen que ser idénticas.

En Colombia encuentro una familiaridad cultural que difícilmente podría reproducirse por completo en Canadá. Y en Canadá he construido relaciones importantes para mí y una forma de vivir que hoy son fundamentales en mi vida. Ambos lugares me han formado, y ambos contienen partes importantes de mi historia.

Sigo extrañando a Colombia cuando estoy en Canadá, y sigo extrañando a Canadá cuando estoy en Colombia. No sé si esa sensación va a desaparecer algún día. Pero he empezado a pensar que quizás esa nostalgia también habla de los vínculos que he construido en ambos países, y de cuánto significan para mí.

Quisiera dejarte con tres preguntas. ¿Dónde sientes que perteneces hoy? ¿Hay personas o lugares donde puedes expresar partes de ti que permanecen más silenciosas en otros contextos? Y, por último, ¿qué necesitarías para sentir una mayor conexión con la comunidad donde estás construyendo tu vida?

Quizás la pertenencia, después de migrar, también implica aprender a reconocer los distintos lugares y relaciones que forman parte de nuestra historia, y encontrar una manera de vivir con ellos, incluso cuando no podemos tenerlos todos cerca al mismo tiempo.

Y a Cata: qué privilegio habernos encontrado en la misma familia de cisnes.

Soy Juliana Escovar, coach y fundadora de Lunova Coaching. Muchas gracias por acompañarme en este segundo episodio de nuestra serie inspirada en Mujeres que corren con los lobos. Nos escuchamos en el próximo episodio.

Fuentes

Pinkola Estés, C. (1992). Women who run with the wolves: Myths and stories of the wild woman archetype. Ballantine Books. Capítulo 6, "Finding one's pack: Belonging as blessing".
El capítulo donde la autora interpreta El patito feo y reflexiona sobre el exilio, la diferencia y la búsqueda de una comunidad propia.

Andersen, H. C. (1843). El patito feo (Den grimme ælling).
El cuento original en el que se basa el episodio.

Baumeister, R. F., & Leary, M. R. (1995). The need to belong: Desire for interpersonal attachments as a fundamental human motivation. Psychological Bulletin, 117(3), 497–529. https://doi.org/10.1037/0033-2909.117.3.497
Propone que la necesidad de pertenecer, de formar y mantener relaciones estables y significativas, es una motivación humana fundamental.

Levitt, P., & Glick Schiller, N. (2004). Conceptualizing simultaneity: A transnational social field perspective on society. International Migration Review, 38(3), 1002–1039. https://doi.org/10.1111/j.1747-7379.2004.tb00227.x
Desarrolla la perspectiva transnacional: las personas migrantes pueden mantener vínculos, prácticas e identidades en más de un país al mismo tiempo.

Scannell, L., & Gifford, R. (2010). Defining place attachment: A tripartite organizing framework. Journal of Environmental Psychology, 30(1), 1–10. https://doi.org/10.1016/j.jenvp.2009.09.006
Propone un marco para entender el apego al lugar a partir de tres dimensiones: la persona, los procesos psicológicos y el lugar.

Episodio 5 | Piel de foca, piel de alma: las partes de nosotras que dejamos atrás al migrar

21 de octubre de 2026 · 13 minutos

Primer episodio de una serie inspirada en Mujeres que corren con los lobos, de Clarissa Pinkola Estés. A partir del cuento "Piel de foca, piel de alma" hablo del duelo migratorio, de cómo cambia nuestra identidad cuando dejamos nuestro país y de qué podría ser hoy nuestro "mar": eso que nos ayuda a mantener una conexión con nuestra historia mientras construimos una vida nueva.

Ver transcripción y fuentes

Hoy quiero contarles algo que me tiene muy emocionada: voy a comenzar una serie de episodios inspirados en el libro Mujeres que corren con los lobos, de Clarissa Pinkola Estés. Es un libro que me gusta mucho y que está lleno de cuentos e historias que nos invitan a reflexionar sobre la experiencia de la mujer.

Y se me ocurrió hacer algo que me entusiasma muchísimo: ¿qué pasa si miramos algunas de estas historias y estas fábulas desde la experiencia de la migración? ¿Qué nos pueden decir sobre nuestra identidad, sobre la pertenencia y sobre todo lo que vivimos las mujeres cuando dejamos nuestro país y comenzamos una nueva vida? Eso es lo que quiero explorar en esta serie. Voy a compartir con ustedes mis propias interpretaciones y reflexiones, conectando estas historias con un tema que me apasiona profundamente. Espero que les guste y que disfruten acompañándome en este recorrido.

Episodio 5. Piel de foca, piel de alma: las partes de nosotras que dejamos atrás al migrar.

Introducción: las partes de nosotras que dejamos atrás

Cuando migramos, sabemos que vamos a dejar muchas cosas atrás: nuestra familia, nuestros amigos, los lugares que conocemos, las rutinas que forman parte de nuestra vida. Y sabemos que tendremos que aprender a desenvolvernos en un entorno diferente. Pero quizás hay algo que no anticipamos. A veces, durante ese proceso, también dejamos de expresar ciertas partes de nosotras mismas.

La mujer que hablaba con seguridad en las reuniones de trabajo puede empezar a quedarse callada porque todavía está aprendiendo a comunicarse en otro idioma. La que tenía una vida social activa puede encontrarse pasando periodos largos sin relaciones cercanas. La que había construido una identidad profesional durante años puede comenzar a preguntarse quién es ahora que su experiencia parece tener menos reconocimiento. Y estos cambios pueden ocurrir gradualmente, casi sin darnos cuenta.

Hace poco estaba retomando la lectura de Mujeres que corren con los lobos y encontré un relato que me hizo pensar en esta experiencia. Se llama Piel de foca, piel de alma. Es una historia sobre una mujer que vive durante años lejos de su elemento natural y que, poco a poco, comienza a sentir que ha perdido el contacto con una parte importante de sí misma. Quiero compartirla contigo y explorar qué puede enseñarnos sobre la identidad y el duelo migratorio.

El cuento: la mujer que perdió su piel

La historia proviene de las tradiciones del norte de Europa, donde existen leyendas sobre las selkies, criaturas que pueden vivir como focas en el mar y adoptar forma humana cuando llegan a tierra.

Cuenta el relato que, una noche, un hombre observa a un grupo de mujeres que han salido del océano. Se han quitado sus pieles de foca y están bailando sobre las rocas. El hombre queda cautivado por una de ellas. Mientras las mujeres están distraídas, él toma su piel y la esconde. Cuando las demás regresan al mar, ella descubre que no puede volver. Sin su piel, está atrapada en tierra.

El hombre le propone quedarse con él y convertirse en su esposa. Le promete devolverle la piel después de siete veranos. La mujer acepta. Con el tiempo tienen un hijo, Ooruk, y construyen una vida juntos.

Pero los años pasan y la mujer comienza a cambiar. Su piel se reseca, su cuerpo se debilita y su vitalidad disminuye. Extraña profundamente el océano. Aunque tiene una familia y una vida en tierra, siente que algo esencial le falta.

Una noche, su hijo escucha una voz que lo llama y descubre dónde está escondida la piel de su madre. Cuando se la entrega, ella comprende que necesita regresar al mar. Se despide de su hijo y vuelve al océano, llevándolo consigo durante un tiempo para mostrarle el mundo del que proviene. Finalmente, Ooruk regresa a tierra, mientras su madre permanece en el mar.

En Mujeres que corren con los lobos, Clarissa Pinkola Estés interpreta esta historia como una reflexión sobre la necesidad de regresar periódicamente a aquello que nos nutre y que nos permite mantener una conexión profunda con nuestra vida interior. Y aunque el cuento no trata sobre migración, encuentro en él una metáfora interesante para comprender algunas experiencias de quienes vivimos lejos de nuestro país de origen.

El duelo migratorio: lo que perdemos y lo que permanece

Cuando hablamos de duelo, normalmente pensamos en la muerte de alguien cercano, pero también podemos experimentar procesos de duelo frente a otras pérdidas significativas. El psiquiatra Joseba Achotegui ha estudiado el duelo migratorio y ha descrito cómo la migración puede implicar múltiples pérdidas o separaciones relacionadas con la familia, la lengua, la cultura, la tierra, el estatus social y los grupos de pertenencia.

Estas pérdidas tienen una característica muy particular. Muchas de las personas, los lugares y las experiencias que extrañamos siguen existiendo. Podemos regresar a visitarlos, podemos mantener contacto, podemos conservar nuestras tradiciones desde donde estemos. Pero nuestra relación cotidiana con ellos ha cambiado, y esa ausencia puede sentirse incluso cuando estamos satisfechas con la vida que hemos construido.

Y aquí pienso en mi propia experiencia. Cuando llegué a Canadá, tuve que aprender a desenvolverme en un entorno profesional completamente diferente. Había cosas que antes hacía con naturalidad y que ahora requerían mucho más esfuerzo: comunicarme con seguridad, comprender ciertos códigos culturales, construir relaciones, no solo profesionales sino también personales. Durante ese proceso tuve que adaptarme y desarrollar nuevas capacidades. Pero también hubo aspectos de mí misma que dejaron de expresarse con la misma facilidad.

Y creo que aquí aparece una conexión con la mujer foca. A veces estamos tan concentradas en aprender a vivir en nuestro nuevo entorno que prestamos menos atención a las partes de nuestra identidad que han quedado en un segundo plano.

La piel: nuestra relación con la identidad

En el cuento, la piel permite que la mujer regrese al océano. Podemos interpretarla como una representación simbólica de aquello que la conecta con su historia y con una dimensión importante de sí misma.

Desde la psicología sabemos que nuestra identidad se construye y evoluciona a través de nuestras experiencias, nuestras relaciones y los contextos sociales en los que nos movemos. Y la migración puede producir cambios importantes en esa construcción. Por ejemplo, una mujer que durante años se identificó con su profesión puede experimentar incertidumbre cuando su trayectoria deja de ser reconocida de la misma manera. Otra puede descubrir que su identidad parece cambiar cuando se comunica en un segundo idioma. Y otra puede sentir que ha perdido la espontaneidad o la cercanía que antes encontraba en sus relaciones sociales o personales.

Pero hay algo aquí que me parece importante distinguir. No todas las partes de nuestra identidad que dejamos de expresar han desaparecido. En ocasiones, simplemente no encontramos las mismas oportunidades para manifestarlas. Otras veces, algunas de nuestras prioridades realmente cambian. Quizás ya no queremos ejercer la profesión que teníamos, quizás hemos desarrollado nuevos intereses, o quizás la experiencia migratoria nos ha llevado a cuestionar aspectos de nuestra vida anterior que quisiéramos cambiar.

Por eso, recuperar nuestra piel no tendría que significar regresar exactamente a quienes éramos antes de migrar. Podría significar preguntarnos qué partes de nuestra historia queremos seguir llevando con nosotras y cuáles estamos listas para reinterpretar.

Regresar al mar: ¿qué necesitamos para sentirnos conectadas?

Hay una imagen del cuento que me parece especialmente significativa: la mujer foca necesita regresar al mar. Y me pregunto qué podría representar ese mar en nuestras propias vidas.

Quizás para algunas mujeres sea volver a hablar su idioma materno sin tener que pensar cada palabra. Para otras puede ser compartir tiempo con personas que conocen su historia. Otras pueden pensar en retomar una actividad que disfrutaban antes de migrar, volver a utilizar una capacidad profesional que ha permanecido inactiva, o encontrar espacios donde puedan expresarse sin sentir que tienen que adaptarse constantemente a las expectativas de los demás.

Desde la psicología de la identidad, podemos comprender estas experiencias como oportunidades para mantener cierta continuidad entre nuestra historia pasada y nuestra vida presente. Esa continuidad puede ser importante durante las transiciones, aunque no implica que debamos conservar intacta nuestra identidad anterior. También necesitamos espacio para cambiar y para expandirnos.

Y aquí quisiera hacer una distinción. La mujer del cuento debe regresar físicamente al océano para recuperar su naturaleza. Pero en la experiencia migratoria, regresar a nuestro país de origen no siempre es posible, no siempre es necesario y no siempre es deseado. Podemos encontrar maneras de mantener una conexión significativa con nuestra historia mientras construimos una vida en otro lugar.

A veces nuestro mar puede estar mucho más cerca de lo que imaginamos. Puede estar en una conversación, en una amistad nueva, en una actividad que habíamos dejado de hacer o en una decisión que nos permite volver a expresar algo importante de nosotras mismas.

Reflexión final: ¿dónde está tu piel?

Hay algo que me gusta especialmente de este relato. La mujer foca había construido una vida en tierra. Tenía un hijo al que amaba y una historia que había comenzado a desarrollarse lejos del océano y de los suyos. Y, sin embargo, seguía necesitando mantener una conexión con el mundo del que provenía.

Cuando pienso en la migración, reconozco algo de esa experiencia. Podemos construir una vida que valoramos profundamente en nuestro nuevo país y seguir sintiendo la necesidad de mantener vivas ciertas partes de nuestra historia anterior. Podemos desarrollar nuevas capacidades sin perder el vínculo con las anteriores, y podemos cambiar sin tener que desprendernos de todo lo que nos ha formado.

Por eso quisiera dejarte con tres preguntas. ¿Qué parte de ti sientes que ha tenido menos espacio para expresarse desde que migraste? ¿Hay algo que antes disfrutabas o valorabas profundamente y que has dejado de hacer? Y, por último, ¿qué podrías recuperar de esa experiencia e incorporar a la vida que estás construyendo hoy?

Quizás vale la pena dedicarle un momento a estas preguntas. Porque mientras aprendemos a desenvolvernos en un nuevo entorno, también necesitamos prestar atención a nuestra relación con la historia que llevamos con nosotras, y a las partes de esa historia que todavía queremos seguir viviendo.

Gracias por acompañarme en este primer episodio de nuestra serie inspirada en Mujeres que corren con los lobos. Soy Juliana Escovar, coach y fundadora de Lunova Coaching. Nos escuchamos en un próximo episodio. Gracias por estar aquí.

Fuentes

Pinkola Estés, C. (1992). Women who run with the wolves: Myths and stories of the wild woman archetype. Ballantine Books. Capítulo 9, "Homing: Returning to oneself".
El capítulo donde aparece el relato "Sealskin, Soulskin" (Piel de foca, piel de alma) y la interpretación de la autora sobre la necesidad de regresar a aquello que nos nutre.

Achotegui, J. (2002). La depresión en los inmigrantes: una perspectiva transcultural. Ediciones Mayo.
Desarrolla el concepto de duelo migratorio y sus distintas dimensiones: la familia, la lengua, la cultura, la tierra, el estatus social y los grupos de pertenencia.

Iyer, A., Jetten, J., Tsivrikos, D., Postmes, T., & Haslam, S. A. (2009). The more (and the more compatible) the merrier: Multiple group memberships and identity compatibility as predictors of adjustment after life transitions. British Journal of Social Psychology, 48(4), 707–733. https://doi.org/10.1348/014466608X397628
Estudia cómo pertenecer a varios grupos, y que esas identidades sean compatibles entre sí, se relaciona con una mejor adaptación después de transiciones de vida. Respalda la idea de que mantener continuidad con nuestra historia puede ayudar durante los cambios.

Episodio 4 | La acción precede a la claridad: por qué a veces necesitamos actuar para descubrir qué queremos hacer

21 de octubre de 2026 · 22 minutos

Muchas mujeres que reconstruyen su carrera después de migrar sienten que primero necesitan claridad para poder actuar. En este episodio hablo de la investigación de Herminia Ibarra sobre los "yoes provisionales", de cómo mi propia carrera en Canadá fue tomando forma mientras avanzaba, del networking como una forma de explorar y de tres microexperimentos para construir claridad a través de la experiencia.

Ver transcripción y fuentes

Episodio 4. La acción precede a la claridad: por qué a veces necesitamos actuar para descubrir qué queremos hacer.

Bienvenidas a Nuevas coordenadas, un podcast de Lunova Coaching.

Introducción: cuando la búsqueda de claridad nos mantiene inmóviles

Hoy quiero empezar contándote una frase que escucho con frecuencia en mis conversaciones con mujeres que están intentando reconstruir su carrera profesional después de haber migrado. Muchas veces me dicen: "primero necesito tener claro qué quiero hacer para poder actuar".

Y esa es una frase que yo entiendo perfectamente. Porque cuando has dejado atrás una carrera, una profesión, una posición que te costó años construir, la idea de comenzar nuevamente sin saber exactamente hacia dónde vas puede resultar bastante incómoda.

Entonces empiezas a buscar respuestas. Investigas profesiones, haces cursos, revisas ofertas laborales, actualizas tu currículum, lees sobre el mercado de trabajo y quizás haces algún test de orientación profesional. Todo esto puede ser útil, pero a veces pasan los meses y, a pesar de toda esa investigación, sigues teniendo las mismas preguntas. ¿En qué debería trabajar? ¿Debería continuar en mi profesión anterior o intentar algo diferente? ¿Y qué tal si invierto tiempo y dinero en una dirección que después descubro que no era para mí?

En el fondo, lo que muchas veces estamos buscando es cierta garantía de que nuestra próxima decisión será la correcta. Y esto tiene sentido. Cuando migramos, ya hemos tomado decisiones importantes que implicaron incertidumbre, pérdidas, adaptación y, en muchos casos, sacrificios económicos y profesionales. Es comprensible que queramos sentirnos más seguras antes de volver a tomar una decisión importante.

Pero aquí aparece una pregunta que me parece interesante: ¿qué pasa cuando la claridad que estamos esperando solamente puede llegar después de empezar a experimentar?

Hoy quiero hablarte de una perspectiva sobre las transiciones profesionales que ha cambiado mi manera de entender la construcción de una carrera. Es una perspectiva que nos invita a considerar que, en determinadas circunstancias, la acción precede a la claridad, y que quizás no necesitamos tener completamente definida nuestra próxima identidad profesional para empezar a explorarla.

1. Por qué nos cuesta tanto actuar sin tener certeza

Quiero comenzar reconociendo algo: la incertidumbre puede ser difícil de tolerar, especialmente cuando sentimos que hay mucho en juego. La investigación psicológica ha estudiado cómo respondemos las personas a situaciones ambiguas o impredecibles. Sabemos, por ejemplo, que nuestra tolerancia a la incertidumbre influye en la manera en que interpretamos situaciones que todavía no tienen una respuesta clara, y que para algunas personas esa incertidumbre puede generar preocupación, anticipación de escenarios o una búsqueda constante de información.

Ahora bien, buscar información es una estrategia perfectamente razonable. Todos lo hacemos. El problema aparece cuando seguimos buscando respuestas que la información disponible ya no puede darnos.

Imagina que estás considerando cambiar de profesión. Has leído sobre el sector, conoces los requisitos, has investigado los salarios y sabes qué certificaciones podrías necesitar. Pero todavía tienes una duda importante: ¿a mí realmente me gustaría trabajar en esto?

Puedes seguir leyendo durante semanas y, sin embargo, probablemente llegará un momento en el que necesitarás otro tipo de información. Necesitarás hablar con alguien que trabaje en ese campo, observar cómo es realmente ese trabajo, quizás participar en algún proyecto, hacer un voluntariado o probar alguna actividad relacionada. Porque hay aspectos de nuestras preferencias, capacidades o intereses que solamente podemos conocer cuando interactuamos con una experiencia real.

Y esto nos lleva a la investigación de una académica que ha estudiado durante años cómo evolucionan nuestras identidades profesionales.

2. Herminia Ibarra y los yoes provisionales

Herminia Ibarra es profesora de comportamiento organizacional y una reconocida investigadora de las transiciones profesionales. Ha dedicado una parte importante de su trabajo a comprender cómo las personas construyen nuevas identidades cuando cambian de rol o de carrera.

Uno de los conceptos que desarrolla en su investigación es el de provisional selves, lo que podemos traducir como "yoes provisionales". En un estudio publicado en 1999, examinó cómo profesionales que estaban asumiendo nuevas responsabilidades experimentaban con distintas maneras de comportarse, de relacionarse y de presentarse profesionalmente. Observó que, durante esas transiciones, las personas se inspiraban en modelos profesionales, probaban diferentes formas de actuar y de hablar, y evaluaban cuáles se sentían más auténticas y funcionaban mejor en ese nuevo contexto. A través de ese proceso iban desarrollando una identidad profesional más definida.

Esta investigación se realizó en el contexto de transiciones de rol dentro de organizaciones. Sin embargo, el concepto también ofrece una perspectiva interesante para pensar en cambios de carrera más amplios, y particularmente en lo que puede ocurrir cuando migramos.

Muchas veces llegamos a un nuevo país con una identidad profesional bastante consolidada. Sabíamos cómo presentarnos, conocíamos nuestro sector, entendíamos las reglas del mercado, teníamos una red de contactos y una trayectoria que respaldaba nuestra experiencia. Pero al llegar a un país diferente, parte de esas referencias pueden dejar de funcionar de la misma manera. Y entonces aparece una pregunta: ¿quién soy profesionalmente en este nuevo entorno?

La idea de los yoes provisionales nos permite acercarnos a esta pregunta desde la experimentación. Es decir, en lugar de exigirnos una respuesta definitiva, podemos comenzar explorando distintas posibilidades. Por ejemplo: "soy una profesional con experiencia en administración de empresas y me interesa descubrir si podría trabajar en gestión de proyectos". O: "vengo del sector educativo, pero tengo curiosidad por el área de learning and development en una organización". O incluso: "llevo años trabajando en el mundo corporativo y quiero explorar si podría desarrollar una práctica independiente".

Ninguna de esas posibilidades requiere una decisión irreversible. Son hipótesis sobre quién podríamos llegar a ser profesionalmente, y podemos empezar a ponerlas a prueba. Podemos observar a personas que ya trabajan en esos campos, conversar con ellas, participar en actividades relacionadas y experimentar con nuevas maneras de utilizar nuestras capacidades.

Después podemos reflexionar sobre lo que descubrimos. ¿Qué me interesa de esta posibilidad? ¿Qué aspectos de mi experiencia anterior puedo aprovechar? ¿Qué me resulta incómodo? ¿Qué necesito aprender? ¿Puedo imaginarme desarrollándome en esta dirección? Así, nuestra identidad profesional puede ir evolucionando a través de un proceso de experimentación, reflexión y ajuste.

3. Mi propia experiencia: una carrera que fui descubriendo mientras avanzaba

Cuando pienso en mi trayectoria profesional, encuentro muchas conexiones con esta idea.

Llegué a Canadá hace más o menos ocho años y medio. En Colombia era abogada y había construido una carrera en el área del derecho tributario. Durante mucho tiempo, ser abogada fue una parte importante de mi identidad. Era mi profesión, mi experiencia, mi conocimiento y una manera de entender quién era yo en el mundo laboral. Pero cuando llegué a Canadá, esa identidad comenzó a cambiar.

Quiero ser muy clara con algo: no llegué con un plan perfectamente diseñado para convertirme en profesional de recursos humanos, y mucho menos imaginaba que años después estaría desarrollando mi propia práctica de coaching. Mi trayectoria fue tomando forma a medida que fui viviendo nuevas experiencias: a través de los trabajos que tuve, las personas que conocí, las oportunidades que aparecieron y las decisiones que fui tomando en el camino.

Algunas experiencias me ayudaron a descubrir capacidades que no había reconocido completamente en mí. Otras me mostraron aspectos de mi trabajo que disfrutaba y también otros que ya no quería seguir desarrollando. Y hubo momentos en los que tuve que cuestionar ideas que había mantenido durante años sobre lo que significaba tener una carrera exitosa.

Cuando miro hacia atrás, puedo reconocer que mi transición profesional también fue una transición de identidad. Fui cambiando de profesión, pero también fueron cambiando mis intereses, mis prioridades y mi manera de entender el trabajo. Y muchas de esas cosas las descubrí mientras avanzaba. Por supuesto, también hubo reflexión: hubo momentos de detenerme, hacer preguntas, estudiar y evaluar alternativas. Pero esa reflexión se alimentaba de las experiencias que iba teniendo.

Si me hubiera quedado esperando a tener absoluta claridad sobre lo que quería hacer con mi carrera en Canadá, probablemente habría tardado mucho más en descubrir algunas de esas posibilidades. Y esto es algo que hoy tengo muy presente en mi trabajo como coach con otras mujeres: a veces necesitamos entrar en contacto directo con una posibilidad para descubrir qué significa realmente para nosotras.

4. El networking como una forma de experimentar

Quiero llevar esta idea a algo muy concreto: el networking. Sé que para muchas mujeres inmigrantes esta palabra genera cierta incomodidad, especialmente cuando estamos buscando trabajo. Puede sentirse como una actividad artificial, como tener que vendernos o pedir favores a personas que no conocemos. Y puede resultarnos todavía más incómodo cuando lo hacemos en un idioma que no es nuestro idioma nativo.

Pero hay otra manera de acercarnos al networking: podemos utilizarlo como una herramienta de exploración profesional.

Imagina que estás considerando hacer una transición hacia el área de recursos humanos. Has trabajado durante años en administración, en coordinación de equipos o en atención al cliente, y empiezas a preguntarte si tu experiencia podría tener cabida en ese sector. Una opción sería inscribirte inmediatamente en una certificación. Otra opción, que no implica invertir tus recursos todavía, podría ser contactar a alguien que trabaje como generalista de recursos humanos, a una persona especializada en talent acquisition o a alguien que se dedique al desarrollo organizacional, y hacerle preguntas sencillas. Por ejemplo: ¿cómo llegaste a esta profesión? ¿Cómo es un día normal en tu trabajo? ¿Qué habilidades utilizas con mayor frecuencia? ¿Qué es lo que más disfrutas de lo que haces? ¿Qué aspectos del trabajo te resultan difíciles? ¿Qué le recomendarías a alguien con mi experiencia que quisiera explorar este campo?

Estas conversaciones pueden ofrecerte información que difícilmente encontrarás en la descripción de un cargo, y también pueden ayudarte a observar algo sobre ti misma. Quizás descubres que te entusiasma mucho más el desarrollo de personas que los procesos administrativos de recursos humanos, o que disfrutas la idea de trabajar en proyectos de cambio organizacional, o que, después de conocer mejor el sector, te das cuenta de que realmente no te interesa tanto como pensabas.

Y este último resultado también es muy valioso, porque descartar una posibilidad después de explorarla es una forma de avanzar. Te permite tomar decisiones con mejor información. En ese sentido, una conversación informativa puede ser un pequeño experimento profesional: una oportunidad de conocer un entorno, de explorar una posible identidad y de observar cómo reaccionas frente a ella.

Por supuesto, una sola conversación no será suficiente para comprender una profesión. Las experiencias individuales son diferentes y pueden ofrecerte perspectivas parciales. Por eso es útil hablar con varias personas, contrastar lo que escuchamos y complementar esas conversaciones con otras formas de exploración.

5. Tres microexperimentos para empezar a construir claridad

Quiero proponerte tres microexperimentos para empezar a construir más claridad. Son ejercicios prácticos que puedes utilizar si estás atravesando una transición profesional y sientes que llevas mucho tiempo intentando decidir qué hacer.

Primer experimento: convierte una pregunta en una conversación

Piensa en una pregunta profesional que lleves varias semanas intentando resolver. Por ejemplo: ¿podría yo trabajar en gestión de proyectos? ¿Mi experiencia sería relevante para una organización sin ánimo de lucro? ¿Me gustaría dedicarme a la consultoría? Ahora pregúntate: ¿quién podría ayudarme a comprender mejor esa posibilidad? Busca una o dos personas que trabajen en ese campo. Puedes encontrarlas a través de LinkedIn, de asociaciones profesionales, de comunidades de inmigrantes o en tu propia red de contactos. Propón una conversación breve, de unos 20 minutos. Tu objetivo será aprender sobre su experiencia y comprender mejor ese entorno profesional. Después de la conversación, dedica unos minutos a reflexionar: ¿qué aprendí? ¿Qué no sabía antes? ¿Qué ideas cambiaron? ¿Qué nuevas preguntas aparecieron?

Segundo experimento: prueba una hipótesis profesional durante 14 días

Elige una posibilidad que te genere curiosidad y, durante las próximas dos semanas, dedica un tiempo específico a explorarla. Puedes revisar ofertas laborales, conversar con profesionales del sector, asistir a un evento o participar en alguna actividad relacionada. Si es posible, intenta acercarte a las tareas reales de esa profesión. Por ejemplo, si te interesa la gestión de proyectos, podrías ofrecerte para coordinar una iniciativa pequeña dentro de una organización comunitaria. Si te interesa la facilitación, podrías diseñar y facilitar una actividad breve. Si te interesa la escritura profesional, podrías desarrollar una pequeña muestra de trabajo y compartirla con otras personas. Al terminar esas dos semanas, evalúa qué descubriste y pregúntate: ¿qué disfruté? ¿Qué me resultó difícil? ¿Qué capacidades pude utilizar? ¿Qué tendría que aprender? ¿Quiero seguir explorando esta dirección? El plazo de 14 días es una propuesta práctica, no un periodo validado científicamente; puedes ajustarlo tú. Su propósito es ayudarte a pasar de una posibilidad abstracta a una experiencia más concreta.

Tercer experimento: utiliza la regla del 80%

Es una herramienta que me gusta usar en coaching con mis clientes. Muchas veces esperamos sentirnos completamente preparadas antes de actuar. Antes de contactar a alguien, queremos tener el mensaje perfecto y saber exactamente qué vamos a decir. Antes de asistir a un evento, queremos sentirnos seguras hablando inglés. Antes de presentar una propuesta, queremos anticipar todas las preguntas que podrían hacernos. Pero esa preparación absoluta rara vez llega.

Por eso te propongo experimentar con una regla sencilla: cuando tengas aproximadamente un 80% de la preparación que consideras necesaria para realizar una acción de bajo riesgo, pregúntate si ya cuentas con lo suficiente para intentarlo. Naturalmente, hay situaciones en las que necesitamos una preparación completa, especialmente cuando hay riesgos legales, económicos o de seguridad. Pero para acciones como iniciar una conversación, asistir a un evento, compartir una idea o aplicar a una posición, esperar hasta sentirnos totalmente preparadas puede retrasar oportunidades de aprendizaje.

Entonces, la próxima vez que te encuentres perfeccionando algo durante demasiado tiempo, hazte esta pregunta: ¿qué podría aprender si lo pusiera a prueba ahora? Quizás descubras que estabas mejor preparada de lo que pensabas, o quizás identifiques algo que necesitas mejorar. Ambos resultados pueden ayudarte a avanzar.

6. Cierre: la claridad también se construye

Quiero terminar este episodio con una reflexión. Cuando estamos atravesando una transición profesional, especialmente después de migrar, es natural querer encontrar una dirección clara. Queremos saber qué camino tomar, qué decisiones serán las correctas y cómo aprovechar todo lo que hemos construido hasta ahora.

La reflexión es una parte importante de este proceso. Necesitamos conocernos, comprender nuestros valores, reconocer nuestras capacidades y pensar en la vida que queremos construir, y todo esto se puede trabajar a través del coaching. Pero también necesitamos entrar en contacto con el mundo que estamos intentando comprender. Porque nuestras posibilidades profesionales no existen únicamente en nuestra imaginación. Existen en un contexto real, con personas, organizaciones, oportunidades, limitaciones y formas de trabajar que quizás todavía no conocemos. Es a través de nuestra interacción con ese contexto que podemos ir construyendo una comprensión más completa de nuestras opciones.

Por eso me gusta pensar en la claridad como algo que se desarrolla mediante un ciclo: reflexionamos, formulamos una hipótesis, experimentamos, actuamos, aprendemos y volvemos a reflexionar. A veces ese proceso confirma una dirección, otras veces nos lleva a cambiar de opinión, y en ocasiones nos permite descubrir posibilidades que ni siquiera habíamos considerado.

Quiero cerrar esta serie especial de cápsulas sobre el trabajo y el desarrollo profesional con una idea que ha estado presente en muchos de los temas que hemos explorado en estos primeros capítulos. Cuando migramos, seguimos llevando con nosotras nuestra experiencia, nuestras capacidades y nuestra historia profesional. Pero también estamos viviendo experiencias nuevas que pueden cambiar nuestros intereses, nuestras prioridades y la manera en que nos vemos a nosotras mismas.

Yo no soy la misma profesional que llegó a Canadá hace ocho años. Mi carrera ha cambiado, pero yo también he cambiado. Y hoy entiendo que parte de construir una vida profesional en un nuevo país consiste en reconocer lo que seguimos llevando con nosotras y permitirnos explorar quiénes queremos llegar a ser.

Quizás todavía no tienes completamente claro cuál será tu próximo capítulo profesional, pero puedes empezar a conocerlo con una conversación, una experiencia y una pequeña decisión a la vez.

Gracias por acompañarme en esta serie. Soy Juliana Escovar, coach y fundadora de Lunova Coaching, y esto fue Nuevas coordenadas.

Fuentes

Ibarra, H. (1999). Provisional selves: Experimenting with image and identity in professional adaptation. Administrative Science Quarterly, 44(4), 764–791. https://doi.org/10.2307/2667055
El trabajo original que introduce el concepto de yoes provisionales. Estudia la adaptación profesional de consultores y banqueros de inversión que pasaban a roles de mayor responsabilidad; no estudia específicamente a mujeres migrantes.

Ibarra, H. (2003). Working identity: Unconventional strategies for reinventing your career. Harvard Business School Press.
Desarrolla la perspectiva de Ibarra sobre las transiciones de carrera, la experimentación con nuevas posibilidades profesionales y la importancia de actuar para aprender sobre nuestra identidad.

Carleton, R. N. (2016). Into the unknown: A review and synthesis of contemporary models involving uncertainty. Journal of Anxiety Disorders, 39, 30–43. https://doi.org/10.1016/j.janxdis.2016.02.007
Revisión sobre las respuestas psicológicas a la incertidumbre. No estudia específicamente la indecisión profesional de mujeres migrantes.

Savickas, M. L., Nota, L., Rossier, J., Dauwalder, J.-P., Duarte, M. E., Guichard, J., Soresi, S., Van Esbroeck, R., & van Vianen, A. E. M. (2009). Life designing: A paradigm for career construction in the 21st century. Journal of Vocational Behavior, 75(3), 239–250. https://doi.org/10.1016/j.jvb.2009.04.004
Presenta una perspectiva de la construcción de carrera que reconoce la adaptación, las narrativas personales y la evolución de la identidad profesional.

Episodio 3 | Tu experiencia profesional también necesita traducción

21 de octubre de 2026 · 14 minutos

Tienes experiencia, pero tu hoja de vida no consigue entrevistas. En este episodio hablo de la diferencia entre el capital profesional que traes y el que el mercado local logra reconocer, de cómo hice esa traducción en mi paso del derecho en Colombia a recursos humanos en Canadá, y de tres pasos para explicar tu experiencia sin inventar ni exagerar.

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Episodio 3. Tu experiencia profesional también necesita traducción.

Bienvenidas de nuevo a Nuevas coordenadas, este espacio de Lunova Coaching.

Introducción: la misteriosa “invisibilidad”

Hoy quiero empezar con una escena que probablemente has vivido en carne propia. Acabas de adaptar tu resumen, tu hoja de vida, al idioma del país donde vives. Revisaste la gramática, tradujiste el nombre de tus cargos palabra por palabra y estás lista para empezar a aplicar a trabajos. Enviaste decenas de postulaciones, pero lo único que recibes a cambio es un silencio ensordecedor o correos automáticos de rechazo.

En ese momento es muy fácil caer en la espiral del desaliento y pensar: "mi experiencia aquí no vale nada" o "nadie parece ver lo que yo hice en mi país". Y te entiendo, porque yo estuve ahí.

Hay literatura sobre migración y desarrollo profesional que quisiera resaltar acá, porque nos muestra algo mucho más complejo que eso. Nos muestra que tener experiencia y lograr que esa experiencia sea reconocida y valorada son dos cosas completamente diferentes. Te lo explico.

Cuando migramos, nuestras habilidades, conocimientos y años de experiencia viajan con nosotras. Lo que puede cambiar es la manera en que ese capital profesional es interpretado y reconocido en un nuevo mercado. En los próximos minutos vamos a hablar precisamente de eso: de la diferencia entre el talento que tienes y las señales que el mercado local entiende, y de cómo puedes aprender a traducir tu capital de carrera para hacerlo más visible. Empecemos.

1. Cuando tu capital profesional cambia de contexto

Para entender por qué tu hoja de vida puede no estar generando las entrevistas que esperabas, quiero hablarte del concepto de capital de carrera. Las investigaciones sobre migración y desarrollo profesional muestran que las mujeres migrantes pueden encontrarse con dificultades para que sus cualificaciones, su experiencia y otros recursos profesionales sean reconocidos en un nuevo mercado. También sabemos que recursos como el idioma, las redes profesionales y el conocimiento del contexto local pueden influir en sus posibilidades profesionales.

Hay una forma muy práctica en la que a mí me gusta pensar en este proceso. Podemos imaginar cuatro dimensiones de nuestro capital profesional.

La primera es el capital poseído: todo lo que realmente sabes hacer, es decir, tus conocimientos, tus habilidades técnicas, tus años de experiencia, tu capacidad para liderar, resolver problemas y tomar decisiones. Este capital poseído viajó contigo.

La segunda es el capital reconocido. Es la parte de tu experiencia que un empleador local puede interpretar con relativa facilidad. Por ejemplo, quizás reconoce inmediatamente el nombre de una multinacional para la que trabajaste o una determinada certificación. Pero ¿puede saber qué significa el nombre de una universidad de tu país, cuál era la reputación de una empresa local o cuánto nivel de responsabilidad implicaba determinado cargo?

La tercera es el capital traducido. Aquí empieza el trabajo consciente de explicar tus logros, tus responsabilidades, tus conocimientos y tu experiencia utilizando un lenguaje que el nuevo mercado pueda interpretar.

Y la cuarta es el capital accesible: las oportunidades a las que realmente puedes acceder con esos recursos. Algo que también puede estar influenciado por tus redes, tu conocimiento del mercado, el idioma y las condiciones particulares de tu proceso migratorio.

Aquí quiero hacer una aclaración importante. Estos cuatro niveles son una manera práctica que yo utilizo para explicar el proceso. No son cuatro categorías establecidas formalmente por la investigación. Sin embargo, la investigación sí nos ayuda a entender el fenómeno que hay detrás. Puedes llegar a un país con educación y con experiencia, y encontrar que una parte de esos recursos no es reconocida de la misma manera en este nuevo contexto. Así que el problema no siempre es que hayas dejado de tener capital profesional. Puede ser que una parte de ese capital todavía necesite ser traducida.

2. Esto también fue parte de mi historia

Yo tuve que aprender esto cuando llegué a Canadá. Venía de Colombia, donde había estudiado una carrera profesional, había hecho un máster y había ejercido como abogada durante más de diez años. Es decir, tenía una trayectoria profesional construida dentro de un contexto que yo ya entendía. Sabía cómo funcionaba mi profesión, sabía cómo hablar de mi experiencia, entendía lo que significaban los cargos, mi universidad era reconocida y entendía el contexto en el que me estaba moviendo.

Cuando llegué a Canadá, muchas de esas referencias dejaron de ser obvias. Además, yo estaba haciendo una transición profesional hacia recursos humanos y desarrollo organizacional. Entonces tuve que hacerme una pregunta que creo que muchas mujeres migrantes terminamos haciéndonos: ¿cómo explico lo que hice antes de una manera que tenga sentido para la carrera que estoy intentando construir ahora?

Yo podría decir "fui abogada en Colombia", y eso era cierto, pero ese título por sí solo no explicaba todas las habilidades que había desarrollado durante esos años: mi capacidad para analizar problemas complejos, trabajar con diferentes stakeholders, interpretar información, construir argumentos, comunicar ideas, navegar organizaciones y manejar conversaciones difíciles. Muchas de esas habilidades seguían siendo relevantes para el trabajo que yo quería hacer aquí, pero tuve que aprender a hacer visible esa conexión.

Y creo que ahí hay una distinción importante. Traducir nuestra experiencia profesional no significa inventarnos una trayectoria diferente. Significa aprender a explicar el alcance y el valor de la trayectoria que realmente tenemos dentro de un nuevo contexto.

3. El problema de los cargos y las señales locales

Veamos por qué la traducción literal puede quedarse corta en el mercado laboral. En muchos países de Latinoamérica o en España, un cargo como jefa de operaciones o coordinadora de proyecto puede abarcar una cantidad enorme de funciones. Pero una traducción literal del título no necesariamente comunica el mismo nivel de responsabilidad en otro mercado, porque el título solamente nos da una parte de la información. ¿Qué coordinabas? ¿A cuántas personas? ¿Manejabas un presupuesto? ¿Tomabas decisiones? ¿Trabajabas directamente con clientes? ¿Manejabas proveedores? ¿Implementabas cambios? Ese contexto es el que permite entender y explicar realmente tu experiencia.

Algo similar ocurre con el lenguaje que se usa en las ofertas laborales y en los sistemas de selección. Las palabras utilizadas para describir una función pueden variar entre países, entre organizaciones y entre industrias. Quizás tú hablas de un proyecto de reestructuración y las posiciones que estás buscando utilizan términos como change management, organizational transformation o process optimization. Eso no significa que debas llenar tu currículum de palabras que no representan tu experiencia. Significa que necesitas aprender cómo se describe en ese mercado algo que tú ya sabes hacer.

No podemos asumir que un reclutador te está rechazando simplemente porque no sabe descifrar tu código. Puede haber muchas más razones detrás de una decisión de contratación. Pero sí podemos preguntarnos: ¿estoy haciendo lo suficientemente fácil que alguien que no conoce mi contexto entienda lo que yo realmente hice?

4. Tres pasos para traducir tu capital al mercado local

Ahora, ¿cómo podemos traducir tu capital al mercado local? ¿Cómo podemos pasar del capital que poseemos a una experiencia que el mercado pueda comprender mejor? Aquí te voy a dar tres pasos que puedes empezar a aplicar esta misma semana.

Primero: traduce el alcance de tus cargos, no solamente el título

No cambies el nivel de tu responsabilidad ni te atribuyas un cargo que nunca tuviste, eso nunca. Pero investiga qué términos se usan en tu mercado actual para describir las funciones que realmente desempeñabas. Si tu título oficial era "Analista Senior II", el nombre por sí solo explica poco o nada. Puedes conservarlo y añadir contexto sobre el alcance funcional de la posición. La pregunta importante es: ¿cómo puedo ayudar a alguien que nunca ha trabajado en mi país a entender correctamente el nivel de responsabilidad que tenía?

Segundo: traduce funciones en evidencia de impacto

Es decir, en lugar de escribir solamente "encargada de atender clientes y resolver reclamos", pregúntate qué cambió como resultado de tu trabajo, qué mejoraste, qué problemas resolviste, qué responsabilidades te confiaron, qué construiste. Si tienes métricas reales, utilízalas. Por ejemplo: "reduje en un 35% el tiempo promedio de respuesta a clientes". Sé que no todos los trabajos producen métricas espectaculares, y no necesitas inventar números para que tu experiencia parezca importante. El objetivo es encontrar evidencia concreta del impacto de tu trabajo.

Tercero: mapea el lenguaje de tu sector

Busca entre cinco y diez ofertas del tipo de posición que deseas en tu mercado actual. No las mires solamente para aplicar: estúdialas. Revisa qué verbos aparecen repetidamente, qué competencias están pidiendo, qué metodologías y herramientas usan, qué responsabilidades describen y cómo llaman a cosas que tú hacías con otro nombre. Después compara ese lenguaje con tu currículum y con tu perfil de LinkedIn. Si tienes esa experiencia, utiliza el lenguaje que el mercado reconoce para describirla. Si no la tienes, no agregues una palabra simplemente porque aparece repetida en las ofertas. Traducir tu experiencia requiere precisión, no maquillaje.

5. Conclusión y cierre

Para cerrar el episodio de hoy, quiero que te lleves esta idea: tu trayectoria profesional no se borró porque cruzaste una frontera, pero algunas partes de esa trayectoria pueden necesitar contexto para ser comprendidas en un mercado diferente.

Para mí, esta diferencia fue muy importante. Cuando migré, podía mirar mi carrera anterior y pensar solamente en lo que ya no podía hacer de la misma manera, o podía empezar a preguntarme: ¿qué aprendí durante todos estos años que todavía traigo conmigo? ¿Qué sé hacer gracias a esa experiencia? ¿Cómo se conecta con la profesional que estoy construyendo ahora? Esas preguntas me permitieron avanzar y mirar mi trayectoria de una manera diferente.

El desafío, entonces, no consiste solamente en traducir un currículum de un idioma a otro. También tenemos que aprender a traducir el significado: el significado de nuestros cargos, el alcance de nuestras responsabilidades, la evidencia del impacto de nuestros logros, las habilidades que desarrollamos y la conexión entre lo que hicimos antes y lo que queremos construir ahora.

Cuando haces ese trabajo, no estás cambiando tu historia para encajar en un nuevo mercado. Estás aprendiendo a contarla de una manera que permita que otras personas entiendan lo que realmente hay detrás de ella.

Muchas gracias por acompañarme en este episodio. Si te ha sido útil, compártelo con otra mujer profesional y migrante que quizá esté atravesando un momento similar y preguntándose cuánto de su experiencia todavía cuenta.

Soy Juliana Escovar, coach y fundadora de Lunova Coaching, y esto fue Nuevas coordenadas. Puedes encontrar la transcripción completa y las referencias académicas de las que hablamos hoy en lunovacoaching.com. Nos vemos en un próximo episodio.

Fuentes

Kersten, A., Laukineitytė, E., Kerti, K. A., Nijs, S., & Scholz, F. (2026). Career crafting in transition: Strategies of migrant women in vocational settings. Journal of Vocational Behavior, 165, 104218. https://doi.org/10.1016/j.jvb.2026.104218
Identifica cuatro estrategias de carrera en mujeres migrantes (planning, balancing, architecting y navigating) y muestra que ninguna es superior por sí misma: lo que importa es su ajuste al contexto.

Zikic, J., Bonache, J., & Cerdin, J.-L. (2010). Crossing national boundaries: A typology of qualified immigrants’ career orientations. Journal of Organizational Behavior, 31(5), 667–686. https://doi.org/10.1002/job.705
Estudio cualitativo con 45 inmigrantes cualificados en Canadá, España y Francia. Entre las barreras que identifica están la falta de reconocimiento del capital de carrera adquirido en el extranjero y el peso de las instituciones y de quienes controlan el acceso al empleo en el país de llegada.

Arthur, M. B., & Rousseau, D. M. (Eds.). (1996). The boundaryless career: A new employment principle for a new organizational era. Oxford University Press. https://doi.org/10.1093/oso/9780195100143.001.0001
Marco conceptual sobre las carreras que atraviesan límites organizacionales y de contexto. Es una referencia teórica complementaria; no estudia específicamente a mujeres migrantes.

Episodio 2 | Trabajo de supervivencia: cómo atravesarlo sin perder tu identidad profesional

20 de octubre de 2026 · 16 minutos

Hablo de los trabajos de supervivencia y de esa incomodidad que pocas veces nombramos: sentir que tu empleo actual no refleja quién eres profesionalmente. Te comparto lo que la investigación muestra sobre el duelo profesional, el desapego emocional como forma de proteger la identidad y por qué elegir estabilidad también puede ser una decisión estratégica.

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Episodio 2. Trabajo de supervivencia: cómo atravesarlo sin perder tu identidad profesional.

Si en este momento estás trabajando en algo que tiene muy poco que ver con lo que estudiaste, con la profesión que ejercías en tu país o con los años de experiencia que aparecen en tu hoja de vida, este episodio es especialmente para ti.

Quizás estés trabajando en atención al cliente, en una tienda, cuidando niños, haciendo entregas o Uber, en un restaurante o en cualquier otro empleo que te permite pagar tus gastos mientras intentas reconstruir tu carrera en un nuevo país.

Y quizás hay una parte de esta experiencia de la que no hablas mucho. Es una incomodidad que preferimos no nombrar. La incomodidad cuando alguien de tu país te pregunta: "¿Y tú qué estás haciendo allá?". Y nos llega esa sensación de estar desperdiciando años de preparación, una carrera, tu experiencia profesional, tus habilidades.

Y luego, usualmente, aparece un pensamiento cuando comparas tu vida profesional de antes con la de ahora: ¿cómo llegué yo hasta aquí?

Hoy quiero hablarte precisamente de esa experiencia, de ese sentimiento.

La literatura sobre mujeres migrantes cualificadas está empezando a mostrarnos algo muy interesante. Cuando nuestro trabajo actual deja de representar quienes creemos que somos profesionalmente, necesitamos encontrar una manera de separar temporalmente lo que hacemos para sobrevivir de quiénes somos profesionalmente. Y esa separación puede formar parte del proceso de reconstrucción de nuestra identidad después de migrar.

Hay una expresión que utilizamos con frecuencia dentro de las comunidades migrantes, y es el término trabajo de supervivencia, o survival job. No es necesariamente un término académico. Lo usamos coloquialmente para describir esos empleos que aceptamos principalmente porque necesitamos ingresos mientras conseguimos estabilidad, aprendemos el idioma, validamos nuestras credenciales o buscamos una oportunidad más cercana a nuestra experiencia profesional.

Y quiero hacer una aclaración muy importante aquí. No hay nada indigno en ninguno de estos trabajos. Todos los hemos hecho. El problema aparece cuando existe una distancia muy grande entre el trabajo que estás haciendo y la identidad profesional que construiste durante muchos años.

Por ejemplo, una mujer que fue ingeniera durante diez años puede encontrarse trabajando en una tienda o de mesera. Una profesional de recursos humanos puede terminar haciendo un trabajo administrativo con un menor nivel de responsabilidad al que tenía antes. Una abogada puede llegar a otro país y descubrir que el título que definió gran parte de su vida profesional ya no le permite ejercer.

Y sé lo que significa especialmente esa última parte, porque fue parte de mi propia historia. Cuando migré a Canadá, venía de ejercer como abogada en Colombia por más de diez años. Había estudiado derecho, había hecho una especialización en derecho tributario, había construido experiencia en una firma de abogados, y durante años esa profesión había sido una parte importante de cómo me entendía profesionalmente.

Cuando llegué aquí, tuve que aceptar que mi carrera no iba a continuar exactamente de la misma manera, y mi primer survival job fue de recepcionista en un concesionario de carros, en las noches y los fines de semana, mientras en el día estudiaba. Tuve este trabajo por más o menos un año. Finalmente hice una transición a recursos humanos y desarrollo organizacional, y con el tiempo encontré un camino profesional con el que me identifiqué muchísimo.

Pero hubo un periodo intermedio en el que tuve que responder una pregunta mucho más difícil que simplemente qué trabajo voy a conseguir. Esa pregunta era: si ya no estoy haciendo lo que hacía antes, ¿quién soy profesionalmente ahora?

Y esa pregunta aparece una y otra vez en la investigación.

Un estudio con mujeres inmigrantes cualificadas encontró que la interrupción de las trayectorias profesionales después de migrar podía llevarlas a cuestionar su identidad profesional. Las participantes hablaban de la diferencia entre la carrera que habían imaginado y la realidad que encontraron después de migrar. Aparecían barreras relacionadas con el reconocimiento de credenciales, con el idioma, con la necesidad de volver a estudiar, de hacer otro máster, de hacer un MBA, y con prácticas de contratación que, a veces, se percibían como discriminatorias.

Y algunas de ellas describían algo que los investigadores relacionaron directamente con el duelo. Ellas estaban lamentando la pérdida de una trayectoria profesional que había sido importante para ellas. Es decir, estaban atravesando un duelo profesional.

Si te interesa conocer más sobre este tema del duelo profesional, tengo un artículo que escribí en el blog de Lunova Coaching y que voy a dejar en la descripción del episodio.

Ahora, me parece importante ponerle palabras a esto, porque muchas veces vemos solamente la parte práctica: necesito homologar mi título, necesito mejorar mi inglés, debo rehacer mi resumé, necesito conseguir experiencia local. Pero por debajo de todas esas tareas puede haber una pérdida mucho más personal. Porque nuestro trabajo también nos da reconocimiento, estatus, comunidad, rutina, una manera de explicar quiénes somos, de sentirnos útiles para el mundo y de encontrar nuestro lugar.

Entonces, cuando una mujer pasa de una posición de responsabilidad a un trabajo que no utiliza buena parte de sus conocimientos, de su experiencia o de sus habilidades, la dificultad no está solamente en el salario o en el cargo. Puede aparecer una distancia entre la persona que ella sabe que es profesionalmente y la persona que siente que este nuevo mercado está viendo.

Hablemos un poco de lo que la investigación llama desapego emocional. Aquí aparece un estudio que me parece fascinante. En 2025, Gunasekera y sus colegas estudiaron a 31 mujeres migrantes profesionales y cualificadas de Sri Lanka que estaban trabajando en Australia.

Los investigadores querían entender qué ocurría con su identidad profesional cuando entraban al mercado laboral australiano, y encontraron algo que llamaron emotional detachment identity work, que podría traducirse más o menos como un proceso de desapego emocional relacionado con la identidad.

Estas mujeres habían llegado con identidades profesionales construidas antes de migrar, pero algunas tuvieron que aceptar inicialmente trabajos de menor, entre comillas, prestigio social. Para poder darle sentido a esa experiencia, ellas comenzaron a crear cierta distancia emocional entre su identidad profesional anterior y el trabajo que estaban realizando en ese momento.

Los investigadores describieron ese proceso como un puente entre dos momentos: la ruptura de la identidad profesional anterior y el proceso de construir una nueva manera de entenderse y de verse profesionalmente.

Y creo que aquí hay una idea muy poderosa. Tu trabajo actual y tu identidad profesional no tienen que ser exactamente lo mismo. Puedes decir "este es el trabajo que estoy haciendo en este momento" sin concluir que eso es todo lo que eres capaz de hacer. Puedes necesitar un ingreso hoy y seguir teniendo una aspiración profesional diferente para mañana. Puedes valorar profundamente la dignidad de tu trabajo actual y reconocer, al mismo tiempo, que esto no representa todo lo que sabes hacer ni todo lo que quieres construir para ti. Esas dos cosas pueden coexistir.

Pero acá hay algo importante que no quiero romantizar. Tampoco quiero convertir esta idea en otro mensaje de "aguanta, trabaja duro, algún día todo mejorará". Porque no siempre es así. Hay mujeres que permanecen durante años en trabajos para los que están sobrecalificadas. Hay credenciales que no son reconocidas. Hay barreras lingüísticas, económicas y migratorias que son muy reales. Y hay mujeres que simplemente no tienen el privilegio financiero de dedicar horas todas las semanas a construir una nueva carrera.

Aquí quiero traer otra literatura que me pareció interesante. Un grupo de investigadores identificó cuatro estrategias diferentes que las mujeres utilizaban para gestionar sus carreras después de migrar. Una de ellas era lo que llamaron career balancing.

Esta estrategia se basa en que la prioridad está en mantener la estabilidad y proteger los recursos disponibles en el presente, incluso cuando la mujer tiene una idea diferente de lo que quiere para su futuro. Por ejemplo, mantener un empleo porque ofrece ingresos, estabilidad, flexibilidad o seguridad mientras otras partes de la vida se van acomodando.

Y lo interesante es que los investigadores no consideran esta estrategia inferior a una estrategia más ambiciosa o más orientada al futuro. De hecho, argumentaban que las estrategias enfocadas en asegurar el presente también pueden ser decisiones deliberadas y conscientes dentro de la vida de una mujer. Las mujeres pueden necesitar construir una base estable antes de tener los recursos para enfocarse en el siguiente paso.

Eso cambia bastante la conversación. ¿Por qué? Porque una mujer puede decir: "Durante este año, mi prioridad es la estabilidad". Y eso no significa necesariamente "estoy renunciando a mi carrera", "estoy dejando atrás mis sueños" o "me estoy resignando". Puede significar que está respondiendo a las condiciones reales de su vida en este momento, y eso es válido y hasta estratégico.

Pero entonces, ¿cómo atravesamos esta etapa sin perdernos profesionalmente? Aquí quiero proponerte tres ideas.

Primero, separa tu trabajo actual de tu capacidad profesional. Hazte esta pregunta: ¿qué demuestra realmente mi trabajo actual sobre lo que soy capaz de hacer? Probablemente mucho menos de lo que te has estado imaginando. Un trabajo puede reflejar las oportunidades que tenías disponibles cuando llegaste, tu nivel de idioma en ese momento, tu situación migratoria, tus responsabilidades familiares o una necesidad económica inmediata. Pero eso no necesariamente representa el límite de tu capacidad.

Segundo, dale un propósito concreto a esta etapa. Si este trabajo es temporal para ti, pregúntate: ¿qué me está permitiendo construir? Quizá está financiando tus estudios, quizá te permite practicar el idioma, quizá te está dando estabilidad mientras entiendes el mercado laboral donde estás, quizá simplemente está pagando tus gastos mientras construyes una red profesional. No tienes que encontrar tu propósito de vida en cada trabajo que tengas, pero esto sí puede ayudarte a entender para qué estás eligiendo permanecer allí en este momento.

Y tercero, mantén una conexión activa con tu futuro profesional. Esta es la parte que yo considero más importante. Separar tu identidad de un trabajo temporal no significa abandonar tu carrera. Necesitas mantener algún vínculo con la profesional que quieres seguir construyendo. Puede ser una conversación al mes con alguien de tu industria. Puede ser un curso gratuito que encuentres en línea, una asociación profesional, actualizar tu LinkedIn, investigar cómo se llama tu experiencia en el nuevo mercado, aplicar a una posición o incluso dedicar una hora a la semana a entender qué podría venir después para ti. No necesitas transformar tu vida profesional inmediatamente, pero sí necesitas alguna evidencia de que tu historia profesional aún continúa.

Para cerrar: si hoy estás haciendo un trabajo que se siente muy lejos de la carrera que alguna vez imaginaste, quiero que tengas cuidado con las conclusiones que sacas sobre ti misma a partir de esta etapa. Tu empleo actual es información sobre dónde estás hoy. No necesariamente es una medida de tu inteligencia, de tu preparación, de tu potencial o del lugar al que puedes llegar. Y tampoco tienes que sentir vergüenza por haber elegido estabilidad.

A veces construir una carrera después de migrar implica avanzar, a veces implica explorar y a veces implica asegurar el presente mientras recuperamos los recursos necesarios para volver a mirar hacia el futuro. La investigación empieza a mostrarnos que todas esas formas pueden ser maneras legítimas de construir una carrera después de migrar.

Y quizás la pregunta durante esta etapa no sea "¿cómo llegué hasta aquí?", sino "¿qué necesito proteger y qué necesito construir ahora para poder acercarme a la profesional que quiero ser después?".

Soy Juliana Escovar, coach y fundadora de Lunova Coaching, y esto fue Nuevas coordenadas. Puedes encontrar la transcripción completa y las referencias académicas en lunovacoaching.com. Gracias por estar aquí. Hasta un próximo episodio.

Fuentes

Gunasekera, G., Fernando, M., & Reveley, J. (2025). Lamentable letting go: Emotional detachment identity work by Sri Lankan skilled immigrant women in Australia. Journal of International Migration and Integration, 26(3), 1807–1832. https://doi.org/10.1007/s12134-025-01255-z
Estudio con 31 mujeres profesionales de Sri Lanka en Australia sobre la interrupción de sus trayectorias, el duelo por la carrera que dejaron atrás y el desapego emocional como parte del trabajo de identidad después de migrar.

Kersten, A., Laukineitytė, E., Kerti, K. A., Nijs, S., & Scholz, F. (2026). Career crafting in transition: Strategies of migrant women in vocational settings. Journal of Vocational Behavior, 165, 104218. https://doi.org/10.1016/j.jvb.2026.104218
Identifica cuatro estrategias de carrera en mujeres migrantes (planning, balancing, architecting y navigating) y muestra que ninguna es superior por sí misma: lo que importa es su ajuste al contexto.

Para seguir leyendo

Juliana Escovar. Navigating migratory grief: Finding strength and resilience in a new world (en inglés). Blog de Lunova Coaching. https://lunovacoaching.com/blog/navigating-migratory-grief--finding-strength-and-resilience-in-a-new-world

Juliana Escovar. Quién soy sin mi profesión. Blog de Lunova Coaching. https://lunovacoaching.com/blog/qui-n-soy-sin-mi-profesi-n

Episodio 1 | Cuando el “síndrome del impostor” no es la historia completa

18 de octubre de 2026 · 14 minutos

Después de migrar, muchas dudas sobre nuestras capacidades terminan con la misma etiqueta: síndrome del impostor. En este episodio exploro por qué esa explicación puede quedarse corta, qué nos dice la distinción entre autoeficacia y expectativas de resultado de la teoría social cognitiva de carrera, y tres preguntas para entender de dónde viene realmente esa duda.

Ver transcripción y fuentes

Bienvenidas a un nuevo episodio del podcast de Lunova.

Si eres una mujer migrante, una profesional que está construyendo su carrera en un contexto cultural diferente, o alguien que llegó a un nuevo país con una hoja de vida llena de experiencia y logros que le costaron años construir, quiero comenzar hoy con una pregunta.

¿Cuántas veces en los últimos meses te has dicho: "Necesito trabajar en mi confianza" o "Necesito mejorar mi autoestima"?

¿Cuántas veces has visto una oferta laboral y has dudado antes de aplicar? ¿Has querido contactar a alguien por LinkedIn y finalmente no lo has hecho? ¿Has salido de una entrevista repasando mentalmente cada una de tus respuestas, pensando en todo lo que podrías haber dicho mejor?

Y entonces escuchamos una explicación que se ha vuelto bastante popular en los últimos años y pensamos:

¿Será que tengo síndrome del impostor?

Escucho diferentes versiones de esta pregunta constantemente en mis sesiones de coaching.

Y la reconozco personalmente porque yo también estuve ahí.

Cuando migré de Colombia a Canadá, yo ya tenía una carrera profesional. Era abogada, tenía años de experiencia, una educación de la que me sentía orgullosa y una idea bastante clara de lo que podía aportar profesionalmente, aunque no fuera directamente en el campo del derecho.

Y después migré.

De repente, situaciones profesionales que antes eran completamente normales para mí empezaron a hacerme dudar de mis capacidades.

Estaba aprendiendo a comunicarme profesionalmente en inglés. Intentaba entender una cultura laboral en la que nunca había trabajado. Ya no tenía cerca la red profesional que había construido durante años en Colombia.

Incluso tuve que aprender una manera diferente de presentarme y de hablar sobre mi experiencia.

Durante mucho tiempo interpreté buena parte de esa incomodidad como un problema de confianza o de autoestima.

Pero mientras más estudio acerca de las transiciones profesionales después de migrar, y mientras más mujeres migrantes acompaño en sus procesos de transición, más entiendo que esa explicación puede quedarse corta.

A veces utilizamos el término síndrome del impostor para describir cualquier duda sobre nuestras capacidades.

Pero no todas las dudas tienen el mismo origen.

Y entender de dónde vienen puede cambiar la manera en que las abordamos.

Porque, después de migrar, podemos estar atravesando una transición profesional y, al mismo tiempo, una transición de identidad.

Además, estamos intentando construir una carrera dentro de un mercado laboral que no necesariamente reconoce nuestra experiencia de la misma manera que el anterior.

Autoeficacia y expectativas de resultado

Hay una distinción dentro de la psicología vocacional, particularmente en la teoría social cognitiva de carrera, que me parece especialmente útil para entender esto.

Los investigadores diferencian entre autoeficacia y expectativas de resultado.

La autoeficacia tiene que ver con lo que creemos acerca de nuestra propia capacidad para realizar una tarea determinada.

Por ejemplo:

Sé liderar un equipo.

Sé manejar un proyecto.

Sé trabajar con clientes.

Sé analizar información compleja.

Y tienes evidencia para creerlo porque lo has hecho antes.

Por otro lado, las expectativas de resultado tienen que ver con lo que creemos que probablemente ocurrirá cuando actuemos.

Entonces, puedes confiar en tu capacidad para hacer un trabajo y, al mismo tiempo, preguntarte:

¿Este empleador va a reconocer el título profesional de mi país?

¿Va a entender la importancia de la empresa donde trabajé?

¿Mi cargo anterior significa lo mismo aquí o se llama de otra manera?

¿Mi acento va a influir en cómo me perciban durante una entrevista?

¿Van a preferir a alguien que ya tenga experiencia local?

Esas preguntas no necesariamente significan que dudas de tu capacidad.

También pueden significar que estás intentando entender cómo un entorno nuevo va a responder a ti.

Y la investigación sobre las trayectorias profesionales de las personas migrantes nos da buenas razones para tomarnos ese contexto en serio.

Los estudios han documentado barreras relacionadas con el idioma, la discriminación, el acceso limitado a redes profesionales y las dificultades para lograr que la educación y la experiencia previa sean reconocidas después de migrar.

Una revisión sistemática enfocada específicamente en mujeres migrantes también encontró que algunas mujeres experimentan una disminución en sus oportunidades laborales o en su estatus ocupacional después de migrar.

Entonces, cuando empezamos a cuestionarnos profesionalmente, creo que debemos tener cuidado antes de asumir que todo el problema está en nosotras mismas.

Lo que cambia profesionalmente cuando migramos

Cuando migras, cambian muchas más cosas que tu trabajo.

También puede producirse una ruptura en algo que yo llamaría tu reconocimiento profesional.

Antes de migrar había personas que conocían tu trabajo.

Tu universidad significaba algo.

Las empresas que aparecían en tu hoja de vida significaban algo.

Tu cargo tenía un significado dentro de un contexto que otras personas conocían y entendían.

Conocías muchas de las reglas no escritas del mundo laboral.

Sabías cómo tener una conversación profesional sin tener que pensar demasiado en cada palabra antes de decirla.

Y quizás, más importante aún, tenías años de experiencias que te recordaban con frecuencia:

Esta soy yo profesionalmente.

La migración puede interrumpir algunas de esas señales.

Un estudio publicado en 2026 sobre las trayectorias profesionales de mujeres migrantes encontró que incluso mujeres con altos niveles educativos podían experimentar un reconocimiento limitado de sus cualificaciones obtenidas en otros países.

Las participantes también describieron el idioma y la falta de recursos sociales como barreras para avanzar profesionalmente.

Y esto puede tener consecuencias psicológicas.

Porque después de suficientes rechazos, de suficientes experiencias en las que sientes que los demás no terminan de reconocer lo que puedes aportar, o después de pasar mucho tiempo intentando entender cómo funciona este nuevo mercado, algo que comenzó afuera puede convertirse poco a poco en una pregunta interna:

¿Será que no soy tan buena como pensaba?

Esa parte me parece especialmente importante.

Puede existir una barrera externa muy real y, al mismo tiempo, encontrarte repetidamente con esa barrera puede terminar afectando tu confianza.

Las dos cosas pueden ser ciertas.

Por eso tengo cierta cautela cuando escucho consejos que simplemente nos dicen a las mujeres migrantes que necesitamos tener más confianza o mejorar nuestra autoestima.

Claro que la confianza importa.

Pero la confianza, por sí sola, no hace que un empleador reconozca automáticamente un título obtenido en otro país.

No construye una red profesional de un día para otro.

No te enseña las reglas no escritas de un mercado laboral en el que nunca has trabajado.

Y tampoco traduce automáticamente diez años de experiencia de un contexto profesional a otro.

Para eso necesitamos desarrollar otras herramientas, adquirir nuevos conocimientos y, en ocasiones, encontrar maneras diferentes de presentar lo que ya sabemos hacer.

Entonces, ¿qué hacemos con esto?

La próxima vez que te escuches pensando:

Necesito tener más confianza.

Quiero proponerte tres preguntas.

Primera pregunta: ¿De dónde viene realmente esta duda?

Intenta identificar qué parte de lo que estás viviendo tiene que ver con tus propias habilidades, conocimientos o creencias, y qué parte puede estar relacionada con el contexto en el que estás intentando avanzar.

Quizás realmente hay una habilidad que necesitas desarrollar.

Tal vez necesitas obtener una certificación para ejercer tu profesión en este país.

Quizás nunca has manejado un presupuesto de ese tamaño o necesitas fortalecer tu inglés para el tipo de comunicación que requiere determinado cargo.

Puede haber una regulación, una tecnología o un proceso que todavía necesitas aprender.

Y reconocerlo es útil.

Porque ahora tienes información concreta sobre algo que puedes desarrollar.

Pero quizás tienes la capacidad para hacer el trabajo y lo que estás encontrando es otra cosa.

Tus credenciales son poco conocidas.

No tienes conexiones profesionales locales.

Tu experiencia está siendo interpretada de una manera diferente.

O todavía no has encontrado la manera de comunicar tus competencias dentro de este nuevo mercado laboral.

En ese caso, necesitas explorar una respuesta diferente.

Y distinguir entre esas posibilidades puede ayudarte a decidir dónde invertir tu tiempo y tu energía.

Segunda pregunta: ¿Qué necesito aprender sobre este nuevo mercado laboral?

Hay una diferencia importante entre no saber hacer un trabajo y todavía no entender cómo se habla de ese trabajo, cómo se contrata para ese trabajo o cómo se evalúa ese trabajo en un país nuevo.

Cuando llegué a Canadá, tuve que aprender muchas cosas.

Cómo se comunicaban las personas profesionalmente.

Cómo se construía una hoja de vida.

Cómo funcionaba el networking.

Cómo prepararme para una entrevista.

E incluso cómo hablar sobre mi propia experiencia laboral.

Muchas de esas cosas eran nuevas para mí.

Y aprenderlas fue parte de mi proceso de adaptación profesional.

Con el tiempo entendí que necesitaba conocer las expectativas y las reglas de ese nuevo contexto para poder desenvolverme mejor dentro de él.

Y eso también me permitió comunicar con mayor claridad el valor de la experiencia que ya tenía.

Tercera pregunta: ¿Qué necesito reconstruir y qué necesito aprender a traducir?

Esta probablemente es la pregunta que más me importa.

Porque migrar puede dejarnos con la sensación de que estamos empezando desde cero.

Pero muy pocas veces estamos realmente empezando desde cero.

Llegamos con experiencia que quizás necesita ser traducida.

Con habilidades que necesitan nuevas formas de hacerse visibles.

Con conocimientos que pueden seguir siendo valiosos, aunque necesitemos aprender a aplicarlos de otra manera.

Con una identidad profesional que probablemente va a evolucionar.

Y con una red profesional que, en muchos casos, tendremos que reconstruir.

Vale la pena preguntarnos:

¿Qué capacidades he desarrollado a lo largo de mi carrera que siguen siendo relevantes en este nuevo contexto?

¿Qué partes de mi experiencia necesito aprender a comunicar de otra manera?

¿Qué necesito conocer de este mercado para poder tomar mejores decisiones?

Y también, ¿qué aspectos de mi identidad profesional quiero conservar y cuáles estoy dispuesta a desarrollar o redefinir?

Porque una transición profesional después de migrar también puede convertirse en una oportunidad para revisar quiénes somos profesionalmente, qué valoramos y qué queremos construir en esta nueva etapa.

Para cerrar

La próxima vez que te escuches diciendo:

No tengo suficiente confianza.

O:

Necesito mejorar mi autoestima.

Quiero invitarte a sentir curiosidad por esa frase antes de asumir que es cierta.

Pregúntate:

¿De qué estoy dudando exactamente?

¿De mi capacidad para hacer el trabajo?

¿O de mi capacidad para desenvolverme dentro de este nuevo contexto?

A veces la respuesta estará relacionada con la confianza.

A veces será conocimiento.

A veces será idioma, networking, posicionamiento, práctica o acceso a oportunidades.

Y muchas veces será una combinación de varias cosas.

La investigación sobre las trayectorias profesionales de las mujeres migrantes nos invita a considerar tanto sus capacidades y decisiones individuales como las oportunidades y barreras que encuentran en el nuevo contexto.

Y creo que esa perspectiva es importante porque nos permite comprender nuestras experiencias profesionales con mayor profundidad.

A mí me hubiera gustado entender esta distinción cuando llegué a Canadá.

Probablemente habría pasado menos tiempo preguntándome qué había pasado con esa profesional segura de sí misma, que sabía moverse en el ambiente laboral, que se comunicaba con asertividad y confianza, esa mujer que había construido durante tantos años.

Porque ella seguía ahí.

Solo estaba aprendiendo a reconocerse y a desenvolverse dentro de un contexto completamente nuevo.

Y quizás ese sea un mejor lugar para comenzar.

Gracias por acompañarme en este episodio.

Nos encontramos en una próxima cápsula del podcast de Lunova.

Fuentes

Kersten, A., Laukineitytė, E., Kerti, K. A., Nijs, S., & Scholz, F. (2026). Career crafting in transition: Strategies of migrant women in vocational settings. Journal of Vocational Behavior, 165, 104218. https://doi.org/10.1016/j.jvb.2026.104218
Estudio sobre las estrategias que usan las mujeres migrantes para gestionar su trayectoria profesional según sus recursos, aspiraciones y circunstancias.

Lent, R. W., Brown, S. D., & Hackett, G. (1994). Toward a unifying social cognitive theory of career and academic interest, choice, and performance. Journal of Vocational Behavior, 45(1), 79–122. https://doi.org/10.1006/jvbe.1994.1027
Artículo que presenta la teoría social cognitiva de carrera y la distinción entre autoeficacia y expectativas de resultado.

Yazdankhoo, S., Abkhezr, P., McAuliffe, D., & McMahon, M. (2025). Migrant women navigating the intersection of gender, migration, and career development: A systematic literature review. Journal of Vocational Behavior, 157, 104093. https://doi.org/10.1016/j.jvb.2025.104093
Revisión sistemática sobre el desarrollo profesional de las mujeres migrantes y los factores sociales, culturales y estructurales que influyen en sus trayectorias.

Episodio 0 | Por qué nace este podcast

17 de octubre de 2026 · 5 minutos

En este primer episodio te cuento quién soy, cómo mi propia experiencia de migración cambió la manera en que me veía como profesional y por qué decidí crear un espacio para hablar, con base en la investigación, de lo que nos pasa cuando migramos.

Ver transcripción

Hola, soy Juliana Escovar, fundadora de Lunova Coaching, y quiero darte la bienvenida a Nuevas coordenadas.

Quiero comenzar contándote un poco sobre mí y por qué decidí crear este espacio. Soy colombiana, abogada de formación, profesional de recursos humanos y desarrollo organizacional por experiencia, y coach por vocación.

Hace ocho años, cuando tenía 35, tomé la decisión de dejar Colombia para comenzar una nueva vida en Canadá. Dejé atrás una carrera profesional que había construido durante muchos años, mi familia, mis amigos y muchas de las cosas que me daban seguridad. Y aunque sabía que migrar implicaba comenzar de nuevo, creo que no alcanzaba a imaginar cuánto iba a cambiar la manera en que me veía a mí misma.

Pasé de ejercer como abogada en Colombia a reconstruir una carrera en recursos humanos en Canadá, pero primero tuve que dar muchos pasos para llegar a donde estoy. Tuve que aprender a desenvolverme profesionalmente en otro idioma, entender una cultura diferente y encontrar la manera de comunicar el valor de una experiencia que parecía no traducirse fácilmente al nuevo contexto que estaba viviendo.

Hubo momentos en los que cuestioné mis capacidades, mi experiencia y hasta mis decisiones. Con el tiempo fui entendiendo que muchas de las preguntas que me hacía tenían que ver con algo mucho más profundo que encontrar un trabajo en otro país. Tenían que ver con mi identidad, mi sentido de pertenencia y la manera en que imaginaba mi futuro.

Esa experiencia fue parte de lo que me llevó a crear Lunova Coaching, donde acompaño a mujeres migrantes y culturalmente diversas en sus procesos de transición profesional y personal.

Lunova nace de la convicción de que cambiar no significa empezar desde cero, que nuestra historia, nuestras capacidades y todo lo que hemos construido siguen teniendo valor y propósito, incluso cuando ya no sabemos exactamente cómo encajan en este nuevo ciclo.

Hoy acompaño a mujeres que están atravesando momentos de cambio a mirar hacia dentro, a encontrar claridad, a reconocer sus fortalezas y a entender qué quieren construir hacia adelante. Conecto identidad, propósito y confianza con las decisiones concretas de la vida.

Creo que el crecimiento personal y profesional debe sentirse posible. Por eso construyo un espacio humano, integral y accesible, donde cada mujer pueda explorar nuevas posibilidades de vida, porque evolucionar no significa convertirnos en alguien diferente, sino integrar nuestra esencia: lo que hemos sido, lo que somos y lo que queremos llegar a ser.

Y eso también es lo que me trae a este podcast.

En los últimos meses he dedicado una parte importante de mi tiempo a estudiar y a leer investigaciones sobre la psicología de la migración, la identidad profesional y el desarrollo de carrera, especialmente en mujeres inmigrantes. Empecé porque quería comprender mejor algunos de los temas que aparecen constantemente en mis consultas, pero también porque, mientras estudiaba, encontré experiencias que reconocía en mi propia historia.

Y muchas veces pensaba: ¿por qué no estamos hablando más de esto? ¿Por qué sabemos tan poco sobre lo que ocurre con nuestra identidad personal y profesional cuando migramos? ¿Por qué podemos llegar a cuestionar capacidades que antes dábamos por sentadas? ¿Qué pasa con nuestra confianza, con nuestro sentido de pertenencia y con la relación que tenemos con nuestra propia historia?

Hay investigaciones que nos ayudan a comprender mejor estas experiencias, pero muchas veces esa información se queda en espacios académicos y no llega a las mujeres que podrían encontrarla útil.

Por eso nace Nuevas coordenadas, un espacio donde quiero compartir contigo lo que voy aprendiendo, leyendo e investigando, y conectarlo con las experiencias reales que vivimos cuando nuestra vida cambia y necesitamos encontrar una nueva dirección.

Serán episodios cortos, de aproximadamente ocho a diez minutos, en los que hablaremos de migración, identidad, confianza, carrera, pertenencia y muchas de las preguntas que aparecen cuando estamos construyendo una nueva etapa de nuestra vida.

No pretendo tener todas las respuestas. Mi intención es compartir información, aprender juntas, abrir conversaciones y ofrecerte nuevas perspectivas que te permitan comprender mejor tu propia historia.

También voy a dejar las transcripciones y las referencias de los estudios de los que hablo en mi página web, por si quieres profundizar en alguno de estos temas.

Si estás atravesando una transición, estás reconstruyendo tu carrera o estás intentando descubrir qué quieres para esta nueva etapa de tu vida, espero que encuentres aquí ideas que te ayuden a reflexionar y a encontrar tus propias respuestas.

Gracias por estar aquí. Soy Juliana Escovar y esto es Nuevas coordenadas, un podcast de Lunova Coaching.

Bienvenidas. Empecemos.